El piso se deshace en los días blancos.
Ni una creencia concreta se vuelve cierta.
Tres hojas, no entienden su lugar.
Placer, era sentir…
Un suspiro roto, quebrado y sin sentido.
Seduce el ambiente…
Te marea un conglomerado de largos lapsos.
Amnesia infrenable, abrasiva, expansiva…
Una línea difusa, intenta dividir su camino.
Frío imposible de calcular en grados, te envuelve.
Todo retumba en el sin sentido.
Todo pensamiento es en vano.
Todo, alguna vez colapsa.
Todo en un instante, deja estar.
¿Cómo te dividís?
¿Cuánto podes aguantar?
¿Quién te salva?
¿Y si acaso mis palabras no sirven?
¿Si mi prosa carece de sentido?
¿Quién quiere ya escribir de esta manera?
¿Y si soltas todo por el aire?
¿Quiénes te vigilan?
¿Cuánto tiempo se tarda, en volverse neutro?
¿No son las letras meros símbolos?
¿Por qué darle un significado?
¿Y si esta catarsis literaria se convierte en ambición?
¿Si el disfrute se torna enfermo?
¿Puedo paranoiquear en palabras?
¿Será cuestión de evacuar ideas?
¿Quién escribe?

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